Las Normativas son un conjunto de prescripciones que tienen como finalidad fundamental garantizar la seguridad y habitabilidad de las edificaciones de acuerdo al uso al que están destinadas.

Estos objetivos se pretenden conseguir haciendo el mayor uso posible de los conocimientos teóricos, de los resultados prácticos y de la experiencia acumulada a lo largo de los años, dentro de ciertos límites, puesto que por un lado los avances teóricos y técnicos son constantes, mientras que las Normas se actualizan cada cierto tiempo.

Por otra parte, no pretenden abarcar todos los casos posibles; en consecuencia habrá soluciones no contempladas en ellas y, por supuesto, no es nunca, o al menos no debería serlo, un Catálogo o  Prontuario al que se acude para obtener la solución con los datos de partida de que se disponga. EI Proyectista tiene que ser consciente de que no se puede encontrar todo en la Norma y debe ser capaz de interpretarla y en los casos necesarios salirse de ella y mejorarla siempre actuando de acuerdo a las reglas del arte de construcción.

Hay que tener en cuenta además que las Normas señalan “mínimos”, y el que cumple con los mínimos, está cumpliendo la Norma. Pero en muchas circunstancias los mínimos pueden no ser aceptables.

En otras palabras: el cumplimiento estricto de las Normas y de los protocolos aceptados u obligatorios no implica en ningún caso la garantía de que un edificio esté bien proyectado y bien construido para cumplir con los fines para los que se ha construido.

Recordamos esto porque hemos visto últimamente en algunas demandas informes periciales que articulan todo su contenido en torno a las Normativas olvidando que por encima de ellas está el buen hacer profesional que incluye, como es obvio, la aplicación y observancia de dichas normas.

Este buen hacer profesional también se denomina jurídicamente Lex artis o Reglas del Arte y lo podemos definir como la “forma habitual y diligente de realizar los trabajos de un oficio o profesión”. Y aclaremos también el término “diligente” según la RAE: “Cuidadoso, exacto y activo”.

No importa la profesión: arquitecto, medico, abogado, albañil, para cada época y lugar existen éstas Reglas del Arte, curiosamente no escritas, que hay que observar, cumplir y hacer cumplir en cada oficio y profesión.

Quizás tengan su origen en la Edad Media cuando los artesanos se agrupaban en los gremios y la forma de hacer las cosas no estaba regidas por normas escritas sino que se transmitían a través de la experiencia e imitación de los maestros por parte de los aprendices.firma-documento

Como mencionamos más arriba cada época y lugar generan sus particulares Reglas del Arte de cada profesión, por eso es que encontramos a veces a profesionales que nos dicen “lo he hecho así porque habitualmente se hace así” refiriéndose a prácticas que han quedado obsoletas por el paso del tiempo, la experiencia y los avances técnicos. Por otra parte, los que hemos trabajado en el extranjero sabemos de la enorme dificultad que implica hacer cumplir determinadas prácticas de diseño, buena construcción y de seguridad en el trabajo en algunas regiones del mundo ya que las prácticas habituales en esas regiones no se corresponden con las nuestras.

Todo lo anterior se hace extensivo a los proyectistas y directores de obras.