Un defecto muy frecuente son los puentes térmicos. Un puente térmico es aquella zona de la envolvente térmica del edificio en la que se evidencia una variación de la uniformidad de la construcción, ya sea por un cambio del espesor del cerramiento o de los materiales empleados, por la penetración completa o parcial de elementos constructivos con diferente conductividad, por la diferencia entre el área externa e interna del elemento, etc., que conllevan una minoración de la resistencia térmica respecto al resto del cerramiento.

Como se puede ver en las imágenes en la fachada norte de esta vivienda existen humedades de condensación en el angulo formado por la unión del forjado de cubierta con el muro de fachada. Además, exteriormente, se podía apreciar un cambio de aspecto de la fabrica de ladrillo visto. La razón es la existencia de dos típicos puentes térmicos: frentes de forjado  y pilares integrados en la fachada sin continuidad del aislamiento térmico.

El muro de fachada tiene la composición de la imagen y en la cala practicada (en pleno invierno) estaba seco mientras que la cala realizada junto al forjado de cubierta mostró que el muro estaba empapado siendo esto consecuencia del puente térmico generado por la total ausencia de aislamiento en el frente del forjado. Además la condensación era tan intensa que el agua resbalaba por la cámara de aire y por el tabicado de los pilares de la estructura hasta la cara superior del forjado de planta baja. Al llegar allí se acumulaba mojando la parte inferior del tabique interior de la cámara y los yesos que lo revisten, que son altamente higroscópicos, provocando la aparición de las manchas de las imágenes.

En este caso el forjado de la cubierta del edificio esta produciendo fuertes dilataciones que provocan los daños que se observan en las imágenes. Los empujes están intentando volcar la parte superior del muro de fachada de la ultima planta del edificio hacia el exterior. Se puede ver en la segunda imagen la ausencia de concierto entre la parte inferior del muro y la superior, estando mas desplazada hacia el exterior esta ultima. Los edificios, como todos los cuerpos físicos, con el incremento de temperatura, aumentan su tamaño, y con el frío, encogen. Sobre todo por insolación, pero también por equilibrio térmico con la temperatura del aire, en verano, la envolvente del edificio dilata. Es usual encontrar efectos locales de la acción térmica asociados al soleamiento en cubierta. La insolación canicular en las horas del mediodía, eleva mucho la temperatura de la “quinta fachada”. Si la cubierta es plana, y está bien aislada, pero está rematada en solería, la dilatación de este elemento puede reventar fácilmente el peto en su la unión con el forjado, manifestando una fisura horizontal al exterior, sin significado estructural.