La madera teóricamente perfecta sería aquella que tuviera su estructura tubular en condiciones óptimas. Cuando esta estructura presenta anormalidades, se dice que la madera está degradada. Estas anormalidades pueden producirse en el ciclo vital del árbol, son las degradaciones primarias, o pueden producirse en la elaboración mecánica de la misma, o por la destrucción de la propia estructura por agentes físicos u organismos vivos, y son entonces las degradaciones secundarias.
Las degradaciones primarias: fibra torcida, madera entrelazada, verrugas y lupias, madera de reacción, nudos, fendas, acebolladuras, etc.
Pero en Patología de la Construcción las que más nos interesan son las degradaciones secundarias: las bióticas y las físicas.

En la inspección de edificios en cuanto a estructuras de madera se refiere, es muy importante la identificación del agente o agentes que causan la degradación. Los originados por causas físicas son bastante fáciles de detectar, pero no es así con los procedentes de agentes biológicos, que por otra parte, suelen ser los más graves.
La madera , por su propia constitución o por los elementos que contiene, es fuente de alimentación de diferentes organismos que encuentran en ella los alimentos necesarios y por consiguiente la atacan. Estos pueden ser: Bacterias, Hongos, Insectos Xilófagos y Vertebrados Terrestres.

De los agentes físicos que pueden degradar la madera los más importantes son: el agua y la humedad; la luz; el desgaste; el fuego. Sin embargo, cuando hablamos de Estructuras de madera uno de los agentes que pueden provocar más daño es el mismo usuario. Los edificios antiguos sufren a menudo reformas que no están controladas por ningún técnico y a veces derribar un tabique para unificar dos cuartos es una fuerte necesidad. Lo que no se toma en cuenta es que a pesar de que ese tabique aparenta ser una simple división con el tiempo ha pasado a formar parte de todo el sistema estructural del edificio y que su desaparición puede tener consecuencias imprevisibles. Otra costumbre bastante habitual, cuando no hay un técnico supervisando, es solucionar la flexión que se ha ido produciendo en los forjados por efecto de la fluencia de la madera, rellenando más la parte superior del forjado hasta conseguir nivelarlo. Obviamente se crea entonces una sobrecarga adicional que lo único que hace es realimentar el proceso y provocar más flexión a largo plazo.